Crédito de la imagenmartes, 26 de enero de 2010
LA CELESTINA, de Fernando de Rojas
Crédito de la imagenlunes, 25 de enero de 2010
LA DROGA DE LA OBEDIENCIA, de Pedro Bandeira

Luis y Sergio 4º DIV.
miércoles, 20 de enero de 2010
TODOS CON HAITÍ
¿Cómo lo haremos?
Todos podemos colaborar:
· Comprando (desde 0.50 €)
· Aportando al rastrillo cosas pequeñas (usadas pero en buen estado) que recogerán los delegados:
- Bisutería
- Juguetes
- Libros
- Adornos y complementos
Todas las cosas se recogerán en Conserjería o en el Departamento de Religión hasta el día 1 de febrero.
El mercado estará desde el día 25 de enero, durante el recreo, en la entrada del instituto.
- Operación Kilo
- Campeonato Deportivo solidario (1 €)
- Concierto Musical por Haití (0,50 €)
- Dulces Solidarios (Repostería en familia: tartas y pasteles caseros)
- Sin "TACOS" por una buena causa (0,50 €)
El dinero recaudado será enviado a dos organizaciones no gubernamentales: Médicos sin fronteras y UNICEF.
Organiza: Alumnos de Religión de Bachillerato.
Agradecemos toda la ayuda por mínima que sea.
EL CAZADOR DEL DESIERTO, de Lorenzo Silva

El cazador del desierto es una novela de Lorenzo Silva que narra una historia de amor en la que se ven envueltos dos adolescentes (un chico y una chica) de la localidad de Getafe. La historia desde luego es muy bonita, ya que según lees te va pareciendo más interesante, esta historia podría pasar en algún lugar de aquí de Madrid y con cualquier chico o chica adolescente, con lo cual más de una persona se sentirá identificada con la novela.
La novela contiene un lenguaje muy sencillo, por lo cual no se tendrá problemas a la hora de la lectura.
miércoles, 13 de enero de 2010
ASÍ SE FOMENTA LA LECTURA
martes, 12 de enero de 2010
lunes, 11 de enero de 2010
EL CRUJIDO DE LA LUZ

Cuando la nieve va a llegar, se oye
un silencio en los campos,
un silencio en los cielos.
Luego, van descendiendo densos copos,
los sientes en el rostro como un don
y te vas despertando a nueva vida.
avanzas con el peso de lo negro
que siempre hubo en ti,
con lo que hiere y duele y nos enferma,
con todo el mal que en siglos hemos hecho,
con todo el mal que en siglos nos hicieron.
Mas, poco a poco, se aligera el cuerpo
y el alma, extraviada en lo blanco,
espacio es de sí misma.
Al fin, ya todo es blanco
en lo negro del hombre.
Hasta el aire tan frío que respiras
te parece de fuego.
Y allá donde se posan tus dos ojos
la luz es una zarza que llamea,
oímos el crujido de la luz.
(ANTONIO COLINAS, Los silencios de fuego)
viernes, 8 de enero de 2010
EL POETA QUE QUERÍA SER POEMA

PARÍS, POSTAL DEL CIELO
Ahora, voy a contaros
cómo también yo estuve en París, y fui dichoso.
Era en los buenos años de mi juventud,
los años de abundancia
del corazón, cuando dejar atrás padres y patria
es sentirse más libre para siempre, y fue
en verano, aquel verano
de la huelga y las primeras canciones de Brassens,
y de la hermosa historia
de casi amor.
Aún vive en mi memoria aquella noche,
recién llegado. Todavía contemplo,
bajo el Pont Saint Michel, de la mano, en silencio,
la gran luna de agosto suspensa entre las torres
de Notre Dame, y azul
de un imposible el río tantas veces soñado
-It's too romantic, como tú me dijiste
al retirar los labios.
¿En qué sitio perdido
de tu país, en qué rincón de Norteamérica
y en el cuarto de quién, a las horas más feas,
cuando sueñes morir no te importa en que brazos,
te llegará, lo mismo
que ahora a mí me llega, ese calor de gentes
la luz de aquel cielo rumoroso
tranquilo, sobre el Sena?
Como sueño vivido hace ya mucho tiempo,
como aquella canción
de entonces, así vuelve al corazón,
en un instante, en una intensidad, la historia
de nuestro amor,
confundiendo los días y sus noches,
los momentos felices,
los reproches
y aquel viaje -camino de la cama-
en un vagón del Metro Étoile-Nation.
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martes, 5 de enero de 2010
LAS DESIERTAS ABARCAS

cada enero ponía
a la ventana fría.
Y encontraba los días
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.
Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.
Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.
Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.
Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.
Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.
Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.
Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.
Por el cinco de enero
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.
Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.
Poemas sueltos IV. Poesías completas.
Madrid: Aguilar, 1979, pp. 517-518.


