"En algún lugar de la biblioteca hay una página que ha sido escrita para nosotros." (ALBERTO MANGUEL)

jueves, 23 de febrero de 2012

1984, de George Orwell

1984 es una novela que trata el tema de los totalitarismos de manera emotiva y profunda. Nos muestra un futuro desolador en el que todas las libertades han sido suprimidas por el partido único (IngSoc) y sus modernos mecanismos de control de masas. La sociedad, fuertemente jerarquizada, vive en un constante estado de alerta por la guerra permanente entre Oceanía (superpotencia donde se desarrolla la acción) y las otras dos superpotencias existentes.

El protagonista es Winston Smith, un londinense miembro del Partido Exterior que trabaja en el Ministerio de la Verdad (Miniver). Su tarea allí es reescribir la historia modificando cualquier equivocación en el discurso de los líderes de IngSoc y eliminando de documentos y fotografías a personas vaporizadas por ser culpables de crimental, el único delito existente en Oceanía. Esta modificación de la Historia es vital para el sostenimiento del Partido y uno de sus pilares, junto a la guerra continuada que controla el Minipax y la represión ejercida por el Minimor. Esos tres Ministerios, junto al Minindancia que se encarga de la economía, son los que rigen el destino de Oceanía bajo la atenta mirada del Gran Hermano, líder del partido y figura propagandística del régimen.

La historia comienza describiendo los principios del Partido y mostrándonos el control total del IngSoc sobre la vida del protagonista y su trabajo en el Miniver. Su vida cambia de golpe cuando Julia, que trabaja en el Ministerio, le da furtivamente un papel que pone “Te quiero”. Ambos consiguen huir al campo un día, y empiezan una relación. Los dos comparten un odio hacia el IngSoc que les hace contactar con O’Brien, un alto cargo del Partido Interior quien les hace entrega del libro en el que se basa la oposición a éste, escrito por el máximo enemigo del régimen y antiguo miembro fundador del partido, Emmanuel Goldstein. En el libro se explica la importancia de la manipulación histórica, la ignorancia en la que se tiene a los Proles (la clase trabajadora), el férreo control a los miembros del partido y, en definitiva, el fin último del IngSoc, que no es otro que el poder y la construcción de una sociedad basada tan solo en el odio. Mientras se encuentra enfrascado en su lectura, Winston es capturado junto con Julia, y llevado al Minimor, donde O’Brien (que resulta ser un miembro fiel al Partido) le tortura y le reeduca para que controle todo pensamiento no ortodoxo y deje de ser un disidente, cosa que hacían con todos los detenidos antes de ser vaporizados (ejecutados). Tras varias torturas y años de encierro, Winston es llevado a la sala 101, donde sufrirá la mayor de las torturas y será convertido en un miembro del Partido también en sus pensamientos, y traicionará a Julia. En el capítulo final, es liberado como un miembro “reformado”, tiene un frío encuentro con Julia, y sufre el último paso de su transformación, dándose cuenta de que ama al Gran Hermano. Un final horriblemente pesimista que nos da a entender que la resistencia es fútil, y el partido reinará por siempre sostenido por el odio de sus miembros y su habilidad para “doblepensar”.

Lo más destacable es la habilidad de Orwell al crear una sociedad totalitaria basada en principios que no eran posibles en su época, como la tecnología necesaria para controlar el pasado y para vigilar en todo momento a la población. El tiempo ha demostrado que muchas de las predicciones del autor podrían convertirse en realidad, haciendo que el libro sea más inquietante si cabe. Otro aspecto interesante es la neolengua, con cuya creación se pretende convertir en imposibles todos los pensamientos que vayan en contra del régimen, eliminando del lenguaje todo signo de humanidad. La manera en la que IngSoc se aprovecha de la estructura de clases, controlando especialmente a la clase media (P. Exterior), los que verdaderamente tienen posibilidades de movilizar al pueblo (Proles) para derrocar a la clase alta (P. Interior), es otro ejemplo de la genialidad de Orwell a la hora de imaginar métodos de control de masas.

No creo que haya mucho margen de mejora en un libro que se ha anticipado de manera brillante al futuro de la humanidad, y que consigue dar que pensar relatando la historia de un ciudadano más, y no con aburridas charlas sino con acción y hechos. Si acaso cambiaría algunas de las tecnologías vistas en el libro, que podrían hacer su función de manera más fácil gracias a inventos posteriores como Internet. Sin embargo, eso no es del todo un problema, porque sitúa el libro en su contexto y hace que nos demos cuenta de que, a pesar de su tiempo y de los errores, el libro es fresco y actual.

En conclusión, creo que 1984 es un libro excelente e imprescindible, entretenido y profundo. Todo el mundo debería leerlo para tener un nuevo punto de vista sobre la libertad, el poder, y todo lo que conllevan.


ISMAEL LASANTA, B1ºA

1 comentario:

Carlota Bloom dijo...

Muy buena reseña, Ismael.Creo, como dices, que no ha perdido en absoluto su vigencia. Como curiosidad, te diré que yo lo leí...en 1984. Qué cosas.